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Mi segundo bebé y como nace un hermano
Por: CARLOS THORNTON

En nuestro primer encuentro compartí con ustedes, toda la emoción de ser padre por primera vez. Ahora, con un segundo bebé, me estremezco al recordar su llegada a nuestras vidas, y más aún cuando mi primer hijo lo toma en brazos y le dice: ¡Hola, soy tu hermano!

QUEREMOS SER PADRES
Han transcurrido cinco años desde que nació mi primer hijo fruto de mi primer compromiso. Éste ha sido un tiempo que he compartido con él al lado de mi nueva compañera en la que encontré eso que faltaba en mi vida. Y sí, junto con ella decidimos emprender nuevamente este camino.

Lo mejor es que mi hijo tendrá compañía y yo también. Él se convertirá en su hermano, su choche, el que siempre estará a su lado, el que tendrá que compartir todo sin decir: esto es mío, salvo algunas excepciones jajajaja. Pero, al margen de las bromas, ellos serán amigos inseparables, en las buenas y en las malas, y eso no tiene precio.

Mi segundo bebé me dio la oportunidad de hacer todo lo que siempre quise y no pude hacer con el primero. Durante el embarazo, engordé ufff, no tienen idea, tuve antojos, malestares, los mismos síntomas que mi esposa, cómo o por qué nadie lo sabe.

Con ella viví, mes a mes, los resultados que mostraban las ecografías hasta que llegó el momento en que nos dijeron que sería varón. ¡Otro hombrecito! ¡Gracias Dios!
De modo que mientras la barriga crecía, buscamos no solo su nombre, sino que me dediqué a ser su papá, a hablarle, a escucharlo allí dentro, cantarle, hacerle mimos e imaginariamente responder sus preguntas y, por supuesto, hacerlo sentir que es lo más importante para mí.

Es que estoy convencido de que a un bebé, no le importa dónde nazca, dónde lo lleves o qué le compres, para él no hay nada como sentir tu calor, escuchar tu voz siempre cerca porque al final de cada día, eso es lo que le dará paz a su sueño.

LLEGÓ LA HORA, YA ESTÁS AQUÍ

Como muchos, estuve bastante tiempo desempleado, pero eso nunca fue impedimento para hacer de todo un poco, para llevar el pan a casa y pagar los alimentos de mi hijo mayor. Y no me avergüenza admitir que la ayuda de mi mujer y mis padres fue determinante. Nunca me cansaré de agradecerle por ellos al Todopoderoso.

Pero sigamos, conseguí un trabajo, así que un 24 de septiembre de 2004, sentado al frente de mi compu, me llama mi mujer y me dice: -Se me rompió la fuente-. De un salto dejé todo y salí corriendo a buscarla, ya en el camino llamé a mi papá y le dije que estábamos yendo a la clínica. Lo cierto es que mi papá fue el primero en llegar, y nos vio entrar en la sala de partos.

A diferencia de mi primer hijo, este pequeñín nació por cesárea, pensé que no resistiría, sin embargo, vi toda la operación…el doc iba narrándome cada detalle hasta que por fin lo encontró y sacó su pie, su cabecita, sentí toda la emoción de cortar su cordón umbilical, enseguida el pediatra lo limpió y lavó, y de allí al regazo de su mamá. Lo cierto es que, me crean o no, la misma escena volvió a repetirse. Cuando lo pusieron en la cuna, abrió sus ojos como si me viera y le dije: -Hola hijo ya estas aquí, te amo-.

SOY TU HERMANO PARA SIEMPRE
Por otro lado, durante el embarazo le di a mi hijo mayor varios libros sobre la llegada de su hermano, y no fue hasta el cuarto mes que lo llevé a la consulta para que viera como crecía en el vientre. Al igual que nosotros, él también vivió el embarazo, se hizo amigo de la barriga, me preguntaba cómo sería y se llenaba de orgullo cada vez que su hermano lo escuchaba. -Mi hermano me pateó papá- me decía, y todos los días a la salida del cole me preguntaba lo mismo: -¿Ya nació mi hermano? No, todavía.

Hasta que un día le dije: - Hijo. ¡Vamos a conocer a tu hermanito!- Pasamos por una florería y le compró un globito, mientras que yo con los ojos llenos de lágrimas veía en su rostro una expresión de felicidad. Al llegar al cuarto, para sorpresa de todos, lo primero que dijo fue: -¡Hola hermanito! Todavía me emociona recordar que yo le dije:
-Sí, es tu hermano, tu amigo para toda la vida y estarán juntos para siempre-.
Una vez que lo tuvo en sus brazos fue maravilloso ver cómo se contemplaban el uno al otro, y como era de esperarse no quería separarse un instante de él, así que se recostó en la cama, y pidió que por favor le acomodaran a su hermanito en el pecho, mientras le iba diciendo: Cuando crezcas yo te voy a enseñar a…

No cabe duda, ser su hermano mayor lo hacía sentir importante y al resto de la familia nos llenó de mucha alegría verlo tan feliz.

... mientras que yo con los ojos llenos de lágrimas veía en su rostro una expresión de felicidad. Al llegar al cuarto, para sorpresa de todos, lo primero que dijo fue: -¡Hola hermanito! ...

Para terminar, déjenme decirles que si están esperando a su segundo bebé, no descuiden a su hijo mayor, háblenle mucho, compréndalo, engríanlo. Yo quizá sea muy engreidor, pero cuando debo ser estricto y corregir lo hago sin titubear. Soy lo que se dice un papá sobre protector, pero no me arrepiento.

Lo seré siempre porque la alegría de ver a mis hijos juntos e inseparables, y sentir el amor que se tienen cuando juegan, cuando le da la mamadera o le sonríe y le da una caricia, me hace sentir que estoy haciendo bien mi trabajo, el que por cierto no es fácil, pero ser papá es el mejor trabajo del mundo…