Regresar
Llora, llora y no para de llorar
Ningún bebé es igual a otro. Unos lloran, otros no. Pero algunos parecen no calmarse jamás. Incluso los hay que lloran a una hora exacta todos los días.
¿No es para crisparle los nervios a cualquiera?
Cálmate, no pierdas tu equilibrio. Ante todo respira, respira profundo porque el bebé puede percibir tu ansiedad y no dejar de llorar.
Nuestro Cordón reúne para ti la experiencia de otras madres.

Primero: Aprende a reconocer su llanto
Por increíble que parezca vas a aprender a reconocer cada llanto. Si tiene hambre, sueño, frío o si necesita un cambio de pañal. También debes considerar como reacciona a los sonidos, la luz, la temperatura del ambiente, entre otros.

Segundo: Cálmalo con amor
brazos y piernas cuelguen a los lados. Ahora coloca tu otra mano sobre su espalda para evitar que se caiga. Luego balancéalo de arriba abajo. Es decir, vamos a ponerlo a volar como en un avión. Visualiza esta imagen y te será más fácil.

Cuando el bebé empiece a levantar su cabecita y mirar alrededor. Tranquilízalo, y a medida que se calma, llama su atención con otras cosas.
Además, muchos bebés dejan de llorar porque suele ser más difícil tomar aire cuando están apoyados sobre el estómago. El balanceo rítmico y todo aquello que ve y oye lo ayudarán a mantener el control de sí mismo.

La experiencia de otras mamás
Háblale hasta hacerte escuchar en medio de sus lágrimas. Luego baja el volumen de tu voz para que la intensidad de su llanto también disminuyan.
Cálmalo, tal vez tenga hambre.
Sostenlo en tus brazos para que no se sobresalte.
Abrázalo.
Masajea suavemente su espalda, sus brazos y piernas.
Cántale.
Mécelo y paséalo de aquí para allá.