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| Los niños y su derecho a GATEAR |
Su ropita se ensucia, el piso tiene muchos microbios, luego se mete las manitos a la boca y se enferma, mejor que se pare para que camine al toque. Estas son algunas de las ideas que en las últimas décadas han impedido que los niños hagan lo que mejor saben hacer: gatear. |
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El gateo contribuye a desarrollar los 2 hemisferios cerebrales -el derecho dedicado a las funciones de razonamiento lógico matemático y lingüística, el lado izquierdo a cargo de la motricidad y la sensibilidad artística-, la noción de distancia -un niño que gatea reconoce el espacio que hay entre él y el objeto, y a la hora de caminar tendrá una mejor coordinación y equilibrio, en cambio aquel que no gatea se cae con más facilidad porque no mide adecuadamente la distancia-. Asimismo, reconoce y diferencia los ambientes de la casa (sala, dormitorio, comedor, etc.) Y por supuesto, estimula su motricidad fina porque está en contacto con el piso y diferentes texturas.
Para Gatear Los niños no gatean de buenas a primeras, este proceso consta de varias etapas. Por lo general, ocurre a partir de los 6 meses, cuando ya está en postura, y es a los 6 meses y medio que empiezan a arrastrarse. Antes que nada, acostumbra a tu bebé a estar boca abajo porque sino será muy difícil que gatee. A partir de los 3 meses podrá dormir y hacer siesta en esta posición. Seguidamente, como que avanzará y no avanzará hasta que logre coordinar sus extremidades y entonces nadie lo detendrá… El bebé ¡jamás! debe gatear en la cama porque se puede caer y golpear. Esta es la “etapa del suelo”, y el 80% del día tiene que estar allí. No lo limitemos a un área. Si notas que tu bebé no coordina bien, corrígelo, más adelante podría arrastrar o colocar la pierna hacia fuera o hacia adentro. Es muy importante corregir cada postura desde pequeños, incluso si se sienta mal porque esto conlleva a que el niño no camine bien más adelante. |
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